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Este texto lo escribí cuando tenía 18 años y no conocía un secreto de mi nacimiento… iba a ser gemela, pero mi otra Laura no sobrevivió, siempre hablé con una amiga imaginaria, pero solo cuando supe mi pasado entendí que quizás no absorví solo su cuerpo sino una parte de su personalidad también y quizás entre ella y yo escribimos la siguiente entrada:

(y antes de que se lo pregunten… ella es la buena y yo la que se copió de Borges, pero me encanta saber que hay dos Lauras

Laura y Yo.

Laura  es insensata, soñadora, caprichosa, cortante y sarcástica con sus enemigos.

Yo la traiciono, la vuelvo compasiva, noble con quienes le hacen daño y perdona.

A Laura le gusta responder cuando la cuestionan, es altiva y grosera. Yo, me sonrojo con sus palabras cargadas de crueldad.

Laura adora las fiestas, estar con amigos y rodeada de mucha gente; por el contrario, yo disfruto de mi soledad, la música tranquila y artistas que nadie más escucha, pero  ella adora lo comercial y canta todas las letras de las canciones con el fin de aparentar ser muy popular. Yo, en cambio, me escondo por que no creo que la blusa que llevo me quede bien.

Laura no quisiera que cuente esto pero…soy la parte amorosa, la que demuestra sentimientos, soy la que sale a relucir cuando Laura es melosa o melancólica.

Laura es la decidida, la que siempre toma la determinación de dejar su casa, su familia y su ciudad por cumplir mi sueño; yo le doy las gracias, porque nunca hubiera tenido la valentía de hacerlo, aunque a veces pienso: ¡no pensó lo suficiente en mi!, ¡no escuchó mis consejos! Pero así también es ella y no la puedo culpar (eso lo tenemos en común, nunca nos ha gustado juzgar).

Aunque no se lo diga y lo esconda todo el tiempo, extraño nuestra vida pasada.

Laura y yo vivimos un sueño, el que teníamos desde pequeñas, pero a veces siento que yo me dejo vencer, que mientras ella tiene toda la determinación y la seguridad en sí misma para hacer lo que esté en su cabeza, yo la traiciono, me dejo absorber por pensamientos negativos, la hago parecer débil y eso es lo que más odia. Porque si algo detesta Laura es dejar ver lo que yo pienso o siento; se avergüenza de mis debilidades, porque sabe que a mí es a la que buscan para hacerle daño.

Laura no confía en la gente, yo en cambio hago más que eso: me apego a las amistades, me entrego por completo y eso nos ha traído inconvenientes de tipo médico: a las dos se nos han roto el corazón.

Laura nunca llora delante de la gente, por eso me esconde cuando lo quiero hacer o me intenta alentar para que aguante y lloremos juntas después cuando estemos solas, porque ahí: en nuestra ¡Soledad!,  es en el único momento en el que las dos somos buena compañía y nos entendemos a la perfección.

Laura tiene un conflicto constante por esconderme y yo por salir, ella a veces habla con orgullo de muchas cualidades que yo le brindo: amorosa, confiable y buena amiga; pero le cuesta mucho creer que esté hablando de ella, así que en ese momento me deja salir, pues de las dos, yo soy la única que puede hablar sinceramente. A decir verdad, Laura me debería dejar ver de vez en cuando y yo haría un pacto de no salir cuando no deba, cuando para ninguna de las dos sea benéfico mostrar sentimientos.

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