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Un escrito sobre aquellos que alguna vez nos fuimos ¿De dónde? De ese lugar que siempre recordaremos como el primer hogar. Las luchas internas son más difíciles que aprender a cocinar, lavar y convivir con otros, entes extraños que invaden tu casa. ¿Se sienten independientes? ¿Ya probaron la soledad? ¿Quieren saber lo que se siente habitar paredes ajenas? E aquí un escrito sobre El partir y Regresar.

Tercera Entrada para el medio digital KienyKe

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Cuántas veces hemos querido partir, alejarnos, comenzar de nuevo, probarnos a nosotros mismos de lo que estamos hechos, competir con nuestros miedos y vencer; dejar la seguridad de la familia, los amigos, todo lo que conocemos y aventurar. Este escrito es de aquellos viajeros sin fecha de retorno.

– Llega a casa todos los días después de su rutina, cansado,
Abre una puerta, entra pisando baldosas de un piso que no es suyo
Sin pensar mucho o a veces demasiado, 
Habita paredes que no le pertenecen, 
Se rodea de gente que no lo recuerda porque no lo conoce. 
Él ha entendido la diferencia entre Una Casa y Un Hogar –
 

Inundamos nuestra mente de altas metas: independencia económica, emocional, social, ese es el objetivo. Estudiamos, trabajamos, nos matamos por la vida que creemos vale la pena. Hasta ese día, donde el sueño está más cerca, el espejismo se desvanece y aparece la cara real del futuro que queríamos, la imagen idealizada se vuelve real y descubrimos que nos hemos condenado a La Soledad.

Una casa está construida de materiales diversos, prescindibles y variables; el hogar de uno solo y suficiente: La Familia, o en el más triste y desafortunado de los casos de los recuerdos de ésta, pero aun así sus cimientos son más fuertes. A la casa la pisas con propiedad, al hogar con nostalgia; a la casa se vuelve porque toca, al hogar porque se añora.

Un hogar no necesita un lugar físico, siempre lo encuentras donde están los seres a los que más amas, la gente que te conoce, aquellos que no necesitan explicaciones o argumentos de lo que eres, porque lo tienen más claro que tú. En la casa te puedes mentir con tus pretensiones, pero el hogar te mantendrá con los pies en la tierra.

Extrañarás uno a uno tus antiguos pasos, querrás deshacerlos, volver a unos brazos seguros y conocidos, huir de palabras extrañas y escuchar de nuevo los susurros de tu historia, temerás a todo lo que una vez soñaste y te verás frente a dos caminos, Quedarte a donde has llegado, o Volver de donde te has ido.

Y, ¿por qué es tan difícil la respuesta, cuando se tiene claro hacia dónde apuntan los sentimientos?

Porque poco a poco a una casa empiezan a entrar personas, otros espíritus solitarios buscando en nuestras paredes recuerdos nuevos, dejando enseñanzas, amor, huellas y sin darte cuenta has empezado a construir tu propio hogar y añorarás lo que tenías con la misma intensidad que necesitas lo obtenido.

Es por eso que el emigrante está amarrado con fuerza a sus raíces, pero cada vez se hace más difícil su retorno…