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Sus ojos unidos prometiéndose volverse a mirar, grave error,
Nadie dijo que con el mismo amor.
Se tomaron de las manos y juraron regresar,
Una lágrima en una mejilla del único que sabía amar.
Los días pasaron melancólicos para uno de los dos,
Las noches cada vez más placenteras para el otro pecador.
No se debían reproches ni ninguna explicación,
Y al poco tiempo de la despedida, el que amaba olvidó.

Las noches se volvieron solitarias para el falso que mintió,
Muy pronto volvieron los recuerdos de un pasado, de un amor.
No fue tanto el deseo como el destino el que lo hizo regresar,
Para enfrentarse a su víctima, quién para entonces había vuelto a amar.

Aquél solitario y triste vio con pena y dolor
Como todo lo que no quiso, merecía más valor.
Y es que ya para todos está escrito,
el que no valora lo que tiene después con olvido paga su delito