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Este 12 de mayo sería un día normal si me levantara en la mañana corriendo a la habitación de al lado para lanzarme con fuerza encima de tu cama, ahogarte con un poderoso abrazo y poderte decir mirándote a los ojos ¡Feliz día mamá!

Este 12 de mayo sería normal si escuchara a mi padre haciéndote el desayuno en la cocina, como es habitual  porque él lo hace todos los días, pero en ese día con algún ingrediente especial; le echaría leche al chocolate, haría el café un poco más oscuro, le pondría un toque especial a los huevos, más mantequilla a la arepa.  Observaría como ese hombre después de 30 años te sigue mirando como su amor, su amante niña, su compañera.

Este 12 de mayo sería normal si Lorena y yo hubiésemos planeado toda la semana que regalarte y como esconder la sorpresa,  porque con tu obsesión por el orden es casi imposible dejar algo por fuera del alcance de tus manos organizadoras, que todo lo arreglan, que todo lo encuentran, que todo lo pueden.

Este 12 de mayo sería normal si después de ese delicioso desayuno y el pequeño detalle que te habríamos dado en persona, nos empezáramos a arreglar para irnos para “la casa” a ver y a abrazar a esa vieja, la madre de todos, la abuela.

Este 12 de mayo sería normal si “los de la casa” nos reuniéramos para empezar la fiesta desde temprano porque tenemos madre, porque tenemos abuela y porque hay que disfrutarlas.

Este 12 de mayo sería normal si tuviéramos una serenata de un trío de cuerdas cantando: Mamá vieja, Samba pa’ ti, A la sombra de mi madre, Mantelito blanco y todas esas canciones que al recordarlas me remontan a esos días donde aún celebrábamos juntos las fechas especiales, sin saber en verdad lo especiales que eran.

Este 12 de mayo sería normal madre si te tuviéramos aquí o si estuviéramos allá, si pudiéramos felicitarte en persona.

Este 12 de mayo no será normal, me levantaré y abrazaré a mi hermana quien lleva en su vientre a Nicolás, que seguramente con una patadita también la felicitará porque ahora ella es madre, todo el día te tendremos en nuestra mente porque de nuestro corazón nunca sales.

Este 12 de mayo madre, una lágrima de nostalgia rodará por mi rostro recordando todos aquellos abrazos y palabras de fortaleza que nos has dado, el apoyo incondicional que de ti hemos recibido, el ejemplo de lucha, la libertad que siempre defiendes y que nos enseñaste a cuidar como el más valioso tesoro.

Este 12 de mayo madre te extrañaré más que nunca, añoraré tu abrazo, tus besos, dormir contigo, tu café, tu cariño, tu voz, tu risa, TODO.

La distancia nos separa pero sabes muy bien que nuestro corazón sigue latiendo a la par del tuyo porque de él viene, porque por él vive.

No llores madre, estas palabras aunque suenan nostálgicas y tristes están cargadas de un infinito amor, de una inmensa admiración y de una gran alegría y agradecimiento con Dios de que me haya regalado como madre a un ser tan maravilloso, tan lleno de luz, de bondad, de fuerza, de paciencia, de alegría y a veces de locura.

Es por eso madre que te escribo con el único ánimo de que entiendas que aunque desde hace mucho decidí vivir lejos de ustedes, no dejo ni un solo día de añorar sus cuidados y su compañía.

Lo que nos aleja hoy es solo la distancia física pero todos mis pensamientos viven al lado de ustedes y en esta semana mi corazón ha estado latiendo más lento porque sabe que debería estar allá.

Espero que la vida nos dé la oportunidad de tenerte muchísimos días más y que el próximo 12 de mayo sea normal, me pueda despertar en mi casa y correr a la habitación de al lado para poderte ahogar en un poderoso abrazo, mirarte a los ojos y decirte como hoy:

¡Feliz día mamá!